Las primeras ediciones valiosas son uno de los grandes tesoros del coleccionismo moderno. Lo interesante no es solo su antigüedad, sino el hecho de que representan el inicio físico de una obra literaria. Es decir, el momento exacto en el que un libro pasó de ser manuscrito o idea a convertirse en objeto cultural. Y en el mercado adecuado, ese «primer latido editorial» puede valer tanto como un coche de lujo.