Empezar un curso online suele ser una experiencia maravillosa. El primer día hay ilusión, café recién hecho y hasta una sensación de «ahora sí, voy a aprender esto». Sin embargo, unas semanas después, ese entusiasmo puede haberse evaporado y el curso queda abandonado en una pestaña del navegador, junto a otras siete promesas de productividad. El problema de terminar cursos online no suele estar únicamente en la dificultad del contenido. También influyen la planificación, la motivación, los hábitos y, sobre todo, el hecho de que estudiar a distancia exige una autonomía que no siempre hemos desarrollado.