Aprender primeros auxilios es una de esas habilidades que muchas personas consideran importantes... hasta que ocurre una emergencia delante de ellas. En ese momento, la diferencia entre saber actuar o quedarse paralizado puede ser enorme. Lo curioso es que dedicamos años a aprender matemáticas, historia o idiomas, pero apenas unas horas —o ninguna— a conocimientos que podrían ayudar a salvar una vida. Y no, no hace falta convertirse en médico para marcar la diferencia durante los primeros minutos de una emergencia.

Los coleccionar libros como inversión se ha convertido en un tema cada vez más popular entre amantes de la lectura, bibliófilos y pequeños inversores que buscan activos alternativos. Y no es casualidad: algunos libros antiguos han alcanzado precios sorprendentes en subastas internacionales, convirtiéndose en piezas muy codiciadas. Para empezar, hay que entender que este tipo de inversión no funciona como la bolsa ni como el inmobiliario. Aquí no hay gráficos en tiempo real ni rentabilidad inmediata. Lo que existe es paciencia, criterio y, sobre todo, conocimiento del sector editorial y su evolución histórica. Además, el atractivo del libro físico en plena era