Aprender primeros auxilios es una de esas habilidades que muchas personas consideran importantes... hasta que ocurre una emergencia delante de ellas. En ese momento, la diferencia entre saber actuar o quedarse paralizado puede ser enorme. Lo curioso es que dedicamos años a aprender matemáticas, historia o idiomas, pero apenas unas horas —o ninguna— a conocimientos que podrían ayudar a salvar una vida. Y no, no hace falta convertirse en médico para marcar la diferencia durante los primeros minutos de una emergencia.