Errores en una emergencia: lo que nunca deberías hacer
Cuando ocurre un accidente, los nervios suelen tomar el control antes que la lógica. Sin embargo, conocer los errores en una emergencia puede marcar la diferencia entre ayudar de verdad o empeorar la situación sin querer. En esos momentos no hace falta convertirse en un superhéroe de película, pero sí actuar con calma, sentido común y siguiendo unas pautas básicas que protejan tanto a la víctima como a quien presta ayuda.
Muchos de los fallos más habituales nacen de los mitos que todavía circulan de boca en boca. Dar agua a una persona inconsciente, mover a un accidentado tras una caída importante o introducir un objeto en la boca durante una convulsión son prácticas que continúan repitiéndose pese a que los profesionales sanitarios llevan años desaconsejándolas. Lo curioso es que algunas de estas ideas han sobrevivido más tiempo que los teléfonos con antena.
La buena noticia es que la mayoría de estos errores pueden evitarse con formación básica. Por eso, cada vez más empresas, colegios y particulares deciden aprender primeros auxilios para saber cómo reaccionar durante los primeros minutos de una emergencia. Ese conocimiento aporta seguridad y permite actuar de forma mucho más eficaz mientras llegan los servicios sanitarios.
Cómo evitar errores en una emergencia cuando cada segundo cuenta
Los errores en una emergencia suelen aparecer cuando las personas actúan impulsivamente. Antes de ayudar, lo primero siempre debe ser comprobar que el entorno es seguro. Por ejemplo, si se produce un accidente de tráfico, acercarse sin señalizar la zona o sin comprobar el riesgo de nuevos impactos puede poner en peligro a todos los implicados.
Después llega otro paso fundamental: avisar a los servicios de emergencia lo antes posible. En España, el teléfono 112 centraliza la atención de situaciones urgentes y permite movilizar los recursos necesarios. Mientras tanto, ofrecer información clara sobre el lugar, el número de heridos y el estado de las víctimas facilita una respuesta mucho más rápida y eficaz.
Mantener la calma también puede salvar vidas
Un ejemplo muy frecuente ocurre durante los atragantamientos. Muchas personas intentan dar agua inmediatamente, cuando precisamente ese gesto puede empeorar la obstrucción de la vía aérea. En cambio, aplicar correctamente las maniobras recomendadas para estos casos resulta mucho más efectivo. Algo parecido sucede con las hemorragias importantes: utilizar un torniquete improvisado sin conocimientos adecuados puede causar daños adicionales, mientras que ejercer presión directa sobre la herida suele ser la primera medida indicada.
También conviene recordar que internet no sustituye a la formación práctica. Ver un vídeo de treinta segundos puede servir para despertar interés, pero las habilidades necesarias para realizar una reanimación cardiopulmonar o utilizar un desfibrilador requieren entrenamiento supervisado y actualización periódica.
Si alguna vez te encuentras ante una situación crítica, evita cometer estos errores habituales:
- Mover a una víctima tras una caída grave. Salvo que exista un peligro inminente, como un incendio o una explosión, desplazar a una persona con posible lesión cervical o medular puede agravar las lesiones. Esperar a los profesionales suele ser la opción más segura.
- Dar comida o bebida a una persona inconsciente. Existe un elevado riesgo de atragantamiento porque no puede proteger correctamente la vía respiratoria. Lo recomendable es comprobar su respiración y seguir las indicaciones del servicio de emergencias.
- Retrasar la llamada al 112. Algunas personas esperan demasiado pensando que «seguro que mejora». Sin embargo, en un ictus, un infarto o una parada cardiorrespiratoria, cada minuto resulta decisivo para reducir las secuelas.
- Actuar sin protegerse. En accidentes eléctricos, incendios o lugares con humo, quien intenta ayudar también puede convertirse en una víctima si no garantiza primero su propia seguridad.
- Confiar en remedios caseros sin evidencia. Aplicar pasta de dientes sobre una quemadura, mantequilla o alcohol son prácticas desaconsejadas. Lo indicado es enfriar la zona con agua corriente durante unos veinte minutos si la quemadura es leve y buscar atención sanitaria cuando sea necesario.
- Pensar que los primeros auxilios son solo para sanitarios. Cualquier ciudadano puede aprender técnicas básicas que permitan actuar correctamente durante los primeros minutos, cuando todavía no han llegado los equipos de emergencia.
Una actuación adecuada no depende de la fuerza física ni de la experiencia profesional, sino de saber qué hacer y, sobre todo, qué no hacer. Esa diferencia puede cambiar por completo el desenlace de una situación crítica.
En definitiva, conocer los errores en una emergencia permite actuar con mayor seguridad, proteger a la víctima y colaborar eficazmente hasta la llegada de los servicios sanitarios. La mejor herramienta para afrontar cualquier situación inesperada sigue siendo una buena formación acompañada de calma y sentido común.